48 horas en La Coruña

Publicado por el Martes, agosto 24th, 2010 a las 17:50 pm

Extraido de www.natureduca.com
Fuente: Folletos divulgativos “Turismo de A Coruña”: www.turismocoruna.com

 La Coruña es una ciudad abierta al Atlántico y rica en tradición marinera. Legendaria e innovadora, atractiva y viva, te sorprenderán sin duda sus extraordinarias posibilidades culturales y de ocio.

Desde historia, leyendas y museos interactivos, a una excelente gastronomía, amplias playas, animadas fiestas, renombrados festivales, modernos espectáculos y las últimas tendencias en moda.

Y si quieres vivir los encantos de su entorno rural, te sugerimos un paseo desde Arteixo hasta Oleiros, atravesando los valles interiores de Carral, “escalando” el Monte Xalo -verdadero pulmón de A Coruña-, adentrándote en “El Bosque Animado” de Abegondo-Cecebre, refrescándote con las actividades náuticas en Sada o las playas de Bergondo y llevándote un recuerdo de nuestra artesanía gallega.

De todo ello y mucho más encontrarás información completa y detallada en A Coruña In. La mejor forma de hacer tuya la ciudad y su comarca recorriéndola a tu antojo.


El Millenium, con la Torre enfrente

Programa 48 horas

PRIMER DÍA

08:00 h. Levántate temprano y disfruta del espectáculo de los mercados, como el de la Plaza de Lugo, San Agustín o Santa Lucía, en donde se presentarán mostradores repletos de exquisitos manjares.

11:00 h. El transporte urbano o un corto paseo te llevarán a La Marina, donde las Galerías, antiguas casas de pescadores, reflejan cada tarde su luz hacia el mar. A pocos pasos, la Ciudad Vieja. Sus plazas y casas de anticuarios se mezclan con el románico o el barroco de las iglesias de Santiago, la de Santa María del Campo y el Convento de Santo Domingo. Si tienes oportunidad acércate al Museo de Arte Sacro y realiza una visita literaria a la Casa Museo Emilia Pardo Bazán.

En el Jardín de San Carlos un fantástico mirador permite divisar a lo lejos el Castillo de San Antón, actual museo arqueológico.

 
Museo de Arte Sacro de
La Colegiata
 
 
Casa Museo Emilia Pardo Bazán
 

Museo Arqueológico e
Histórico Castillo de San
Antón

14:00 h. No se puede abandonar la ciudad sin degustar nuestra reconocida y variada oferta gastronómica. Mariscos, carnes y pescados; empanadas, quesos y vinos de la tierra; exquisitos productos al alcance de todos los bolsillos.

Después de comer saborea un buen café en la Plaza de María Pita, donde se encuentra el Ayuntamiento de A Coruña y el Museo de Relojes.


Plaza de María Pita Museo de los Relojes

17:00 h. En la Calle Real encontrarás todo tipo de recuerdos y tiendas de moda. Grandes firmas como Loewe, Roberto Verino, Kina Fernández o Adolfo Domínguez, irán apareciendo a medida que nos acerquemos a la calle Juan Flórez.

20:00 h. El Palacio de la Ópera, el Coliseum y el Teatro Rosalía con su intensa programación: conciertos, teatro, ópera, danza,…no dejan tiempo para el aburrimiento. Y para los más exigentes la Orquesta Sinfónica de Galicia. Actividades que se intensifican con festivales de música Jazz, el Festival de Mozart o el Festival de Música con Raíces.

SEGUNDO DÍA

10:00 h. Visita obligada es el símbolo de A Coruña, la Torre de Hércules, el faro romano más antiguo del mundo en funcionamiento; y su impresionante parque escultórico. Justo enfrente, el Obelisco Millennium recoge en sus vidrieras los monumentos más destacados de la historia coruñesa. Recorriendo el Paseo Marítimo, un tranvía turístico de principios de siglo sorprende con una de las mejores panorámicas de la ciudad.

12:00 h. Descubre los secretos del océano en el Aquarium Finisterrae, explora los lugares más recónditos del cuerpo humano en la Domus, y deja volar tu imaginación entre estrellas y constelaciones en el Planetario de la Casa de las Ciencias. Queda totalmente prohibido “no tocar”.

 
Torre de Hércules
 
 
Aquarium Finisterrae
 
 
Domus – Casa del
Hombre – Cine Imax

Casa de las Ciencias
Planetario

16:00 h. Más de dos kilómetros de playas ubicadas en el corazón de la ciudad para practicar todo el año un sinfín de actividades náuticas, desde el surf, windsurf, submarinismo, vela,…

18:00 h. Encontrarás a tu paso innumerables muestras modernistas y salas de exposiciones; conocerás dónde vivió y los lugares que inspiraron a Pablo Picasso durante su estancia en A Coruña; y contemplarás magníficas obras de Sorolla, Rubens, Goya o Botero, en el Museo de Bellas Artes.

 
Museo de Bellas Artes
 
 
Casa Museo Picasso

Museo Militar Regional

Museo de Arte Contemporáneo Unión Fenosa (Macuf)

Casa Museo María Pita
 

Fundación María José Jove

Fundación Caixa Galicia
 

Fundación Luís Seoane
 

Fundación Pedro Barrié de la Maza

20:00 h. El Monte de San Pedro o el Parque de Bens son nuestra mejor apuesta por el medio ambiente. Relájate frente a una sobrecogedora puesta de sol.

22:00 h. Cae la noche y la ciudad vibra. En el Casino gira la ruleta. Populares calles donde degustar una tapa y buen vino, como Olmos, Galera, Franja, Estrella, Barrera,… rebosan actividad y contrastan con la modernidad de cafés y pubs de las calles Panaderas y Juan Canalejo.






La Coruña a vista de pájaro

Publicado por el Martes, agosto 24th, 2010 a las 17:03 pm

Preciosas imágenes de La Coruña, de sus gentes y sus lugares emblemáticos, con la Torre de Hércules como símbolo distintivo.






Ruta del tapeo y larpeiradas de La Coruña

Publicado por el Martes, agosto 24th, 2010 a las 14:58 pm

Extraido de www.natureduca.com
Fuente original: Folletos divulgativos “Turismo de A Coruña”: www.turismocoruna.com

Ruta Ciudad Vieja – María Pita

El primer asentamiento de A Coruña es lo que hoy se denomina “Ciudad Vieja”, una zona que acoge los monumentos anteriores al siglo XIX. La quietud de sus calles de piedra, hacen de esta zona un lugar perfecto para pasear.

Lindando con la “Ciudad Vieja” se abre la Plaza de María Pita, un conjunto de gran armonía que se estructura en torno a la estatua de la heroína local, que lucho contra los corsarios ingleses.

Presidiendo la plaza, el edificio del Ayuntamiento, construido a principios del siglo XX, que cuenta con una “grandiosa” fachada coronada por tres cúpulas y una hermosa balconada de hiero forjado.

La plaza está rodeada por edificios con soportales, en los que se ubican algunos de los principales restaurantes y bares de la ciudad.

Ruta Plaza de España – San Juan

La Plaza de España es, sin duda, uno de los espacios más emblemáticos de A Coruña y el centro neurálgico de la zona alta de la ciudad. Está situada a escasos metros de la mítica María pita, a pocos minutos de la Ciudad Vieja y de la tradicional zona de vinos.

Por su excelente emplazamiento es un ineludible lugar de paso, así como el punto en el que se celebran muchos de los eventos de la ciudad, como las “sardiñadas” de San Juan o los bailes de carnaval.

En uno de sus extremos empieza la calle San Juan, desde hace muchos años zona tradicional de “chateo” que, aunque ha vivido mejores tiempos, conserva algunos establecimientos míticos que conviven con otros de “nueva generación”.

Ruta Orillamar – Monte Alto – La Torre

La Calle Orillamar, el Barrio de Monte Alto y la Calle de La Torre atraviesan actualmente un momento de auge y desarrollo, empujado entre otras cosas por una importante oferta inmobiliaria en la zona.

Paralelamente, las posibilidades de ocio se han visto incrementadas y renovadas en los últimos años con la apertura de nuevos locales, convirtiendo este área en un referente para la “movida” nocturna alternativa de la ciudad.

En cuanto a la oferta hostelera, Orillamar, Monte Alto y La Torre concentran también algunos ejemplos de lo que podría llamarse “nueva cocina”, que conviven en perfecta armonía con los bares y las bodegas de “toda la vida”.

Ruta Panaderas – Orzán

La calle Panaderas comunica la parte alta de la ciudad con el centro, enlazando con la Calle San Andrés y la Calle del Orzán. Esta última forma parte de la que es la zona de “copas” por excelencia de A Coruña: el Orzán.

En los alrededores de la playa del mismo nombre se concentra el mayor número de pubs y locales nocturnos coruñeses. Y para empezar la noche con unas buenas tapas, pinchos o raciones, la zona ofrece también una excelente representación de cervecerías, bares y restaurantes, con interesantes propuestas culinarias.

Ruta Franxa – Barrera – Galera

Son las calles neurálgicas del tapeo coruñés, también conocidas como el barrio de la Pescadería, y las que concentran el mayor número de establecimientos. Partiendo del lateral de la Plaza de María Pita, la Calle Franxa ofrece desde marisquerías hasta establecimientos cubanos o turcos, pasando por tradicionales tascas, cervecerías, jamonerías y bodegas.

Al finalizar, la concurrida calle de la Barrera es un ejemplo de adaptación a los nuevos tiempos, con una asociación de hosteleros que destaca por sus innovadoras iniciativas.

La calle de la Galera, que nos llevará hasta la Calle Olmos, mantiene algunos de los establecimientos “clásicos” del tapeo coruñés, que concentran a sus puertas distintas generaciones.

Ruta Olmos – Estrella

Ya más cerca del Ensanche, estas dos calles completan la clásica ruta de vinos de A Coruña. Fueron antaño el epicentro de las tazas, y aunque con la desaparición de algunos establecimientos han perdido parte de su público, mantienen algunos bares “míticos” que siguen siendo muy frecuentados por coruñeses y foráneos.

Paralelamente a ellas discurren los Cantones, y justo en frente los Jardines de Méndez Núñez, una de las principales zonas verdes de la ciudad y un espacio perfecto para pasear, leer o descansar, pero donde también se puede encontrar algún ejemplo de la buena oferta gastronómica y hostelera de A Coruña.

Ruta Plaza de Lugo – Plaza de Pontevedra – Riazor

El mercado de la Plaza de Lugo es uno de los más frecuentados de la ciudad, por la calidad de sus pescados y mariscos. En las calles que lo rodean se concentran algunos de los principales exponentes de la restauración coruñesa de nueva era.

Muy cerca se abre la Plaza de Pontevedra, punto central del Ensanche, y paso obligado hacia la zona de Riazor. Allí, en torno al arenal más importante de la ciudad y al estadio de fútbol, se puede encontrar también una excelente oferta de establecimientos hosteleros, con opciones para todos los gustos, desde refinados restaurantes hasta bodegas con “sabor añejo”.

Ruta Plaza de Vigo – Plaza de Galicia

En torno a estas dos plazas se estructura otra importante zona de tapeo de la ciudad. En pleno barrio del Ensanche, se trata de una importante área comercial y de negocio, en la que se concentra un buen número de tiendas y oficinas, pero también establecimientos hosteleros.

Forma parte del conocido como Distrito Picasso, una zona que abarca el espacio comprendido entre Juana de Vega y Plaza de Mina, y que debe su nombre al pintor malagueño, que estudió y vivió unos años en esta parte de A Coruña.

En su área de influencia se encuentran calles tan conocidas como Juan Flórez, Linares Rivas o Ramón de la Sagra.

Ruta Cuatro Caminos

La Plaza de Cuatro Caminos es el punto de encuentro de algunas de las más importantes arterias de la ciudad: la Ronda de Nelle, Alfonso Molina y la Avenida Fernández Latorre. Es también el lugar de reunión de los aficionados deportivistas para celebrar las victorias del equipo de fútbol local.

En su entorno se levanta igualmente uno de los principales centros comerciales y la gran superficie de El Corte Inglés en A Coruña, lo que convierte a esta zona en un referente comercial al que acuden tanto coruñeses como visitantes.

El movimiento de la zona, se completa con una buena representación de oficinas, negocios y consultas médicas que hacen de Cuatro Caminos una de las áreas más concurridas de la ciudad.

Ruta Os Castros – Monelos – Nuevos Ministerios

Os Castros y Monelos son dos de los barrios tradicionales de la ciudad de A Coruña, donde se concentran todo tipo de negocios y establecimientos hosteleros, con especial preponderancia de bodegas, pulperías y menos de cocina tradicional gallega.

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La Avenida de Monelos, principal arteria del Barrio de Monelos, une el Barrio de las Flores con la zona de Nuevos Ministerios.

Ruta Ventorrillo – Calle Barcelona – Agra del Orzán

Casi tocando con el polígono empresarial de A Grela, se levanta el popular barrio de el Ventorrillo, una zona con una importante concentración de población.

En su área de influencia se encuentra también la Calle Barcelona, eje central de una de las áreas comerciales más conocidas de la ciudad, en la que se puede encontrar representación de las firmas de moda más relevantes y vanguardistas. Proliferan variados tipos de establecimientos gastronómicos, como cervecerías, cafeterías, restaurantes…

Ruta Los Rosales

Esta zona se vio revitalizada hace unos años con la construcción del Centro Comercial Los Rosales y la ampliación del Paseo Marítimo. La entrada del Barrio está flanqueada por las conocidas Torres de los Rosales, dos torres gemelas adosadas al centro comercial, que cuentan con 21 pisos y 60 metros de altura cada una, lo que proporciona unas excelentes vistas de la ciudad y de su entorno marítimo.

A partir de ahí se extiende un barrio de reciente construcción y ambiente joven, en el que la oferta hostelera está en desarrollo pero que cuenta ya con algunos buenos exponentes gastronómicos.

Ruta Matogrande – Elviña

Es uno de los barrios más jóvenes y comerciales de la ciudad. Habitado en su mayoría por parejas y matrimonios jóvenes, es una zona en continuo auge. Ejemplo de ello es la reciente construcción en este barrio de dos hoteles de cuatro estrellas y un edificio de oficinas, la Torre Cristal, que se ha convertido en uno de los símbolos de entrada a la ciudad y en un foco de atracción para empresas y negocios.

En cuanto a oferta hostelera, es también una de las zonas de mayor auge en los últimos años, con una constante apertura de establecimientos para todos los gustos. Una zona muy agradable para tomar un café, cenar o tomar una copa.






La Coruña, su arquitectura contemporánea

Publicado por el Martes, agosto 24th, 2010 a las 14:52 pm

Extraido de www.natureduca.com
Fuente original: Folletos divulgativos “Turismo de A Coruña”: www.turismocoruna.com

A finales del siglo XX, un nutrido grupo de nuevos arquitectos, influidos por las corrientes vanguardistas internacionales, dejarán su impronta en la localidad.

La burguesía coruñesa fue sustituida por instituciones autónómicas, municipales, fundaciones y empresas de diverso tipo, que financian sus nuevas sedes corporativas que corren en paralelo con las corrientes constructivas europeas y norteamericanas del momento.

A pesar de las grandes innovaciones técnicas y los nuevos materiales, en la ciudad perviven las tradicionales técnicas constructivas autóctonas, sobre todo en la utilización de materiales seculares como el granito y la pizarra. Además se revitaliza la tipología de la arquitectura del agua, la galería, ahora reinterpretada.

Acercándonos al centro de la ciudad encontramos un edificio multiusos: el Coliseo. Fue realizado en 1991 por los ingenieros de caminos Jesús Ortíz Herrera, Juan A. Domínguez, María Jersús Izquierdo y Julio Martínez Calzón y los Arquitectos Salvador Pérez Arroyo, Javier García Alba, Fernando Río Durán y Berta Rodríguez Rodríguez. Es un inmueble de planta central formado por un coso circular y graderíos continuos a su alrededor.

La innovación de este edificio la representa la cubierta de gran luz sin soportes intermedios,  que se resuelve mediante la sustentación de un gran arco central formado por arcos generales separados transversalmente y unidos entre sí por triangulación.

Los Juzgados
Fundación Pedro Barrié de la Maza
Fundación Caixa Galicia

El arquitecto gallego José Bar Boo acomete en 1995 una nueva sede para el edificio de los Juzgados.

Se compone de tres bloques rectangulares abiertos al este, al oeste y al sur, articulados en torno a un espacio triangular central metafórico, que simboliza la balanza de la Justicia. Los bloques sur y este se unen mediante una girola acristalada.

Una de las características que singularizan esta construcción es la utilización en el muro exterior de materiales graníticos. La luz contribuye a diferenciar los tres ámbitos espaciales en los que se divide el edificio.

La plaza con mucha luminosidad contribuye al encuentro; la zona de deambulatorio tiene claridad tamizada y las dependencias administrativas se iluminan directamente desde el exterior a través de ventanales corridos con alféizares de acero inoxidable que actúan como espejos.

En el emblemático Cantón Grande encontramos la Fundación Pedro Barrié de la Maza, obra de Ramón Vázquez Molezún, Ramón Olalquiaga Soriano y Gerardo Salvador Molezún. Su diseño vanguardista continúa la tradición de las acristaladas galerías coruñesas.

A su lado la Fundación Caixa Galicia realiza el edificio para su nueva sede en la que el arquitecto británico Nicholas Grinshaw desenvuelve un nuevo concepto de la arquitectura del agua a través del cristal y del paso de la luz natural. El ahorro energético establece otro de los puntales del proyecto en el que la tecnología de vanguardia se une a los propósitos ecológicos del fin de siècle.

Una superficie de seiscientos cincuenta metros cuadrados distribuida en cuatro alturas bajo rasante, planta baja y seis plantas en altura, acoge la colección de arte de la fundación, la biblioteca y los servicios administrativos creando un ámbito lleno de metáforas visuales y un lugar de encuentro con la cultura.

La fachada sorprende con la incorporación de dos ascensores exteriores que permiten al visitante contemplar el puerto y los jardines de Méndez Núñez

Continuando nuestro recorrido por la ciudad… llegamos al Museo de Bellas ARtes, situado entre la zona de la Pescadería y el polígono residencial de Zalaeta, y realizado según los planos del arquitecto José M. Gallego Jorreto.

Este museo, premio nacional de arquitectura en 1997, se levanta sobre el solar del antiguo convento de Capuchinas, del que conserva una de las crujías y la fachada principal.

El acceso al edificio, realizado a través de una plaza de piedra porticada, se prolonga en la parte baja mediante una puerta acristalada. Allí se sitúan las salas de exposiciones temporales y el salón de actos. Este espacio arquitectónico los relaciona con la crujía y con la calle interior convirtiéndose en el eje vertebrador del edificio con una estructura compositiva determinada por una retícula.

El arquitecto japonés Arata Isozaki en colaboración con el gallego César Portela idea en 1994 una gran construcción museística de renombre internacional, la Domus o Casa del Hombre. Sobre un acantilado vertical, en la ensenada marítima del Orzán, surge la silueta de este museo interactivo con un acceso monumental que recuerda las grandes construcciones del urbanismo barroco. Su estructura externa, en forma de muro curvado, imita la vela de un navío que se opone a los vientos marinos que azotan la ciudad en invierno.

El tratamiento escultórico de esta fachada, construida en pizarra verdosa y granito rosa, contrasta con una parte posterior sobria y quebrada, como un biombo japonés. La iluminación proviene del gran lucernario corrido que posee en su techo el edificio.

El interior, libre de barreras arquitectónicas, une los tres niveles del museo a base de rampas. La reinterpretación de la tradicional galería queda patente en la terraza acristalada de la planta baja.

Estos arquitectos e ingenieros emplean vocabularios formales que crean edificaciones que sorprenden al visitante por la integración magistral de colores, texturas y espacios en un continuum espectacular que los convierte en verdaderas obras de arte.






La Coruña, su arquitectura modernista

Publicado por el Martes, agosto 24th, 2010 a las 14:40 pm

Extraido de www.natureduca.com
Fuente original: Folletos divulgativos “Turismo de A Coruña”: www.turismocoruna.com

El modernismo aparece como un estilo rompedor acorde con la mentalidad cosmopolita y emprendedora de la burguesía.

En 1883 el Ayuntamiento acomete la ampliación de la ciudad con el Ensanche, que ocupa las actuales calles de Juana de Vega, Picavía, Feijoo, plaza de Lugo y plaza de Pontevedra.

La burguesía local, enriquecida con el comercio ultramarino, construyó en este espacio lujosas residencias que imitan las de Viena, París y Berlín, y que mostraban al exterior su prosperidad económica y sus inquietudes culturales. Así esta clase social se diferenciaba de la vieja aristocracia herculina, que seguía habitando la Ciudad Alta o Ciudad Vieja en vetustos caserones sin galerías y con habitaciones oscuras y mal aireadas, de espaldas al mar y a la modernidad.

El Modernismo llega a la ciudad en 1906, gracias al arquitecto cubano Ricardo Boán y Callejas y al arquitecto coruñés Antonio López Hernández, que importan ideas de Austria, Suiza y Alemania. De allí traen revistas, catálogos y fotografías con diseños del austríaco Otto Wagner y del belga Victor Horta que la fundación local Wonemburger, de origen belga, trasladó al hierro.

Los rostros femeninos que adornan estas casas se inspiran en una dama inglesa, Elizabeth Seadel, amante del pintor prerrafaelita Dante Gabriel Rossetti.

La “gramática de la ornamentación” del inglés Owen Jones (1808-1874) influye en el Modernismo coruñés. Los artistas locales decoran las fachadas y los portales con lirios, hojas de castaños de indias, plantas acuáticas, rosas y camelias en guirnaldas multicolores que salen al encuentro del paseante para dar placer a los sentidos. La rosa de Glasgow del arquitecto Ch. R. Mackintosh y plantas de tallos ondulantes que transportan savia se apoderan de las galerías. Entre ellas se extienden las superficies transparentes del cristal como alas de libélulas.

Como la inspiración viene de Oriente, la influencia japonesa se hace patente en forma de lirios repujados, cañaverales y mariposas sobre nenúfares, hojas de acebo estrelladas y flores de loto que enmarcan ventanas y ascensores dando lugar a una arquitectura ecológica.

Casa Rey
Julio Galán, 19911 – Plaza de María Pita, 12

Esta casa condensa en su arquitectura la esencia de la ciudad de cristal. La cornisa rizada, la cerámica vidriada de inspiración mudéjar y los balcones de la fundición Wonemburger la convierten en una auténtica casa de muñecas para las princesas de Marineda, adornadas en sus balcones con tocados de gardenias y palmas.

Su portal, en la Plaza de María Pita, nos transporta a los clubes ingleses, engalanados con pavos reales que protegen a sus habitantes y recuerdan el deseo de los amantes.

Casa Molina
Rafael González Villar, 1915 – Santiago, 2

En 1765 se permitió el comercio entre nueve puertos españoles y cinco islas americanas. A Coruña fue el único puerto gallego autorizado. Todos los barcos atracados en su puerto debía pagar un impuesto, llamado “derecho de avería”, que enriquecía las arcas municipales.

Más tarde el Cuerpo Consular del Mar estuvo encargado de velar por el florecimiento y la prosperidad del comercio y la industria. Como complemento, la ciudad mantuvo entre 1685 y 1815 un correo marítimo con la ciudad británica de Falouth.

En este edificio vivió Don Raimundo Molina, representante del Lloyd Real Holandés y cónsul de los Países Bajos, y padre del conocido alcalde Don Alonso Molina. Influida por el modernismo italiano de Turín cierra escenográficamente con sus guirnaldas y cintas colgantes, la vista de la ciudad antigua.

El diente de oro
Leoncio Bescansa 1926 – Puerta Real

Es uno de los edificios más interesantes de la ciudad, pues su fachada principal se integra en el conjunto neoclásico de la Plaza de María Pita, mientras que la fachada posterior lo hace en la Dársena de la Marina.

Los coruñeses la llamaron el Diente de Oro porque brillaba al amanecer dentro de la blanca dentadura de las galerías. Como originalidad, sus balcones, miradores y arcos, diferentes en las cinco plantas.

Kiosco Alfonso
Rafael González Villar, 1912 – Jardines de Méndez Núñez

Representa un magnífico ejemplo de la arquitectura de recreo de principios del siglo XX. De planta rectangular, fue café, sala de espectáculos y cine, cuya pantalla central distribuía el espacio en dos salas. Los espectadores veían, desde una de ellas, la película en positivo, y al “revés” o en negativo desde la otra, con entrada más barata.

 Convertido en 1982 en palacio de exposiciones, conserva la decoración original modernista, con dragones que envuelven y sumergen al espectador en un mundo de enigmas y fantasías. Los vidrios de la planta baja se graban a la veneciana, con diseños originales del pintor gallego Jorge Castillo.

Real, 22
Julio Galán Carbajal, 1910
Antonio de Mesa, 1909

Esta casa presenta dos fachadas, una principal de gran riqueza decorativa, que asoma a la calle Real, y otra a la calle Galera.

Ramas y frutos de acebo, discos solares, espigas y rosas abstractas nos ponen en contacto con la vegetación típica de las naciones celtas del arco atlántico, fuente de inspiración de esta casa.

Compostela, 8
Julio Galán Carbajal, 1910 – Plaza de Lugo 25-27

El vestíbulo de entrada en la calle Compostela, nº 8, es el más atractivo de la ciudad. Paredes, techos y arco de acceso al ascensor lo convierten en un original invernadero de estuco, repleto de plantas acuáticas, con lotos, nenúfares y lirios entrelazados. La gran escalera reinterpreta el acceso a la biblioteca Laurenciana de Florencia, obra de Miguel Ángel, al disponer sus escalones como ríos de lava descendientes.

Los leones del portal, el águila y las cariátides de la cornisa defienden simbólicamente a los moradores de la casa, como en los antiguos palacios persas.

Plaza de Lugo, 22
Julio Galán Carbajal, 1910-11

En el ático de esta vivienda encontramos un motivo decorativo único en el mundo de la arquitectura: decenas de ojos que observan al espectador. Nos transporta a un mundo surrealista propio del cine y de la literatura, y anticipa películas como el Perro Andaluz de Luís Buñuel.

La flora autóctona del noroeste peninsular aparece reflejada, a ambos lados de los miradores centrales, en la marquetería y balcones de hierro, con formas de hojas de roble y castaño. La casa palpita como una medusa rodeada de filamentos vegetales.

Plaza de Lugo, 11
Manuel Reboredo, 1905-30

En esta casa sus cisnes, juncos y espaldañas transmiten el exotismo de los biombos y abanicos de Filipinas, Java y otras islas de Indonesia, que marineros y viajeros traían como regalo a Europa.

La flanquean dos casas decoradas con motivos geométricos, insipirados en la arquitectura árabe del Sur de España.

Plaza de Lugo, 13
Antonio López Hernández, 1912

Esta residencia burguesa, vinculada a la familia del actor coruñés Fernando Casado D’Arambillet (conocido como Fernando Rey), expresa al exterior, con su desbordante decoración, el poder económico de sus moradores.

La pintura prerrafaelista inglesa de finales del siglo XIX y el Modernismos alcanzan aquí su máxima perfección. Este palacio urbano mima a sus moradores al disponer una loggia o balcón abierto en el salón principal para disfrutar del bullicio ciudadano. Para ver y no ser visto.

Una gran guirnalda de rosas la adorna teatralmente y conduce nuestra mirada hacia la gran cariátide femenina que domina el conjunto. Su gramática decorativa la convierte en la casa más hermosa de la ciudad.

Casa Salorio
Antonio López Hernández, 1912 – Avda. Rubine, 2, Plaza de Pontevedra

En esta casa su solar triangular sugiere un navío avanzando con su proa hacia el centro de la plaza. La cercanía del mar inspira las ventanas laterales que imitan los ojos de buey de los trasatlánticos. El portal conserva el único artesonado modernista de la ciudad.

Formaba un conjunto marinero con las casas de baños de la playa de Riazor (hoy desaparecidas). Las cercanas estatuas de “Las Catalinas” evocan, frente al mar, a las bañistas foráneas de principios de siglo que tomaban baños de agua salada, vestidas.

Casa Fuentes de San Andrés, 1
Julio Galán Carbajal, 1911

Esta casa nos transporta a Viena y Bruselas al tomar como modelo las obras de los arquitectos modernistas austríacos Gangl y Stigler y del belga Paul Hankar.

Los huecos originales abiertos en los descansos de las escaleras permiten que la luz penetre hasta los lugares más oscuros del interior. Exteriormente aparecen unidos mediante círculos y barras, formando un conjunto muy armonioso.






La Coruña, una ciudad de cristal

Publicado por el Martes, agosto 24th, 2010 a las 11:17 am

Extraido de www.natureduca.com
Fuente original: Folletos divulgativos “Turismo de A Coruña”: www.turismocoruna.com

La ciudad de cristal

Durante el siglo XIX las ciudades conocieron en en Galicia un gran desarrollo económico y cultural. La población de A Coruña fue de las primeras que se beneficiaron de los movimientos migratorios hacia el Nuevo Mundo. Esta situación trajo un enriquecimiento e intercambio humano importantes debido al tráfico portuario. El retorno de los indianos afortunados reactivó la economía herculina aportado nuevas ideas de bienestar y progreso.

El siglo XIX fue, en esta urbe, un siglo de renovación urbana auspiciada por la nueva clase social emergente: la burguesía. Este nuevo grupo social, de ideas ilustradas y progresistas, convierte a la “Marineda” de la Pardo Bazán en una ciudad liberal que mantuvo durante largo tiempo la apertura de espíritu republicana reflejada en sus obras portuarias y en los sucesivos ensanches.

Los edificios construidos por su iniciativa siempre tuvieron un aire de modernidad y de ruptura con la vieja aristocracia conservadora. Los hábitos burgueses refinaron la vida cotidiana y las construcciones domésticas y públicas.

El clima templado de A Coruña, con medias anuales de 15 grados centígrados, favorece la aparición de una arquitectura singular: la galería, que surge al cerrar las popas de los navíos en el siglo XVIII y adoptar la arquitectura de los invernaderos. Nace así la Ciudad de Cristal construida con hierro fundido, vidrio y maderas nobles como la teca y el pino de Escocia y del Báltico.

La Avenida de la Marina es el mayor conjunto acristalado del mundo. El arqutecto Juan de Ciórraga diseñó en la segunda mitad del siglo XIX el modelo de soportal que imita un paseo cubierto a orillas del mar, que entonces llegaba a la parte trasera de las edificaciones. Estas galerías traseras representan la imagen más emblemática de la ciudad.

La galería forma una segunda piel de vidrio o cámara térmica que protege la fachada de la lluvia y permite relacionar visualmente el interior con el exterior, posibilita la ventilación, capta el calor en invierno y refresca las habitaciones en verano.

Esta galería está formada por una repisa o base (solera), apoyada en ménsulas, sobre la que encaja un armazón de madera compuesto por una serie de barras en las que ensamblan los bastidores, ciegos en la parte inferior o antepecho, y acristalados en la superior, con sistema de apertura de guillotina.

El conjunto se edificó en dos fases al derribarse las antiguas murallas. La primera entre 1870 y 1876 y la segunda entre 1879 y 1884. La fachada principal asoma a la Plaza de María Pita y calle Riego de Agua. Con el tiempo este conjunto de galerías traseras, prohibidas en el primer piso por la ordenanza municipal de 1854, se ha convertido en la imagen simbólica de la capital. Algunas tienen más de 25 metros de galería continua, otras están ornamentadas con vidrios polícromos. Entre sus ilustres moradores puede citarse a la Condesa de Fenosa.

De camino hacia el Obelisco, los muros de las puertas todavía conservan las argollas metálicas de amarre de navíos. Estos portales solían tener la anchura de un remo, tamaño óptimo para cobijar las barcas los días de temporal.

Esta escenografía acristalada de las galerías proporciona al visitante un espejo que recoge los reflejos de la luz del día desde el amanecer hasta la caída de la tarde.






La Coruña, un poco de historia…

Publicado por el Martes, agosto 24th, 2010 a las 11:05 am

Extraido de www.natureduca.com
Fuente
original: Folletos divulgativos “Turismo de A Coruña”: www.turismocoruna.com

Los orígenes

La Coruña se asienta sobre una estrecha península en la confluencia de las cuatro rías de A Coruña, Betanzos, Ares y Ferrol.

Según el geógrafo griego Ptolomeo, en el siglo II a.C. ya existía en lo que hoy es A Coruña un pequeño núcleo habitado llamado Brigantium, donde desembarcó el romano Julio César con sus galeras en el año 61 antes de Cristo.

Estos hechos históricos se complementan con poéticas leyendas relacionadas con sus orígenes míticos. Así, según la tradición literaria atlántica, se atribuye la fundación de la ciudad llama Brigantia y de la torre a un caudillo llamado Breogán; de acuerdo con las leyendas irlandesas del “Libro de las Invasiones” o “Leabar Ghabala”. A su muerte su hijo Ith, habiendo visto desde lo alto de la torre unas tierras lejanas, parte a conquistar la isla de Irlanda o Eire. Pero fracasa en su intento y su cadáver es devuelto a Brigantia, la ciudad fundada por su padre.

La tradición que vincula a A Coruña con el mundo Mediterráneo ofrece un relato legendario en el que Hércules, tras vencer al tirano, el gigante tricéfalo Gerión, edifica la torre en recuerdo de su victoria, enterrando en sus cimientos la cabeza del rey derrotado. Dota a la torre con un espejo mágico y un fuego que nunca se apaga para ver a lo lejos las naves que se acercan Por mar.

Tras la construcción de la torre, Hércules, héroe de la libertad y enemigo de la opresión, mandó poblar una villa, a la que llamó Crunna, en honor a una de sus primeras pobladoras de la que se había enamorado.

En los siglos IX y XI las continuas razias de los normandos hicieron que la población se replegara al interior de la ría.

En la larga etapa medieval, el rey Alfonso IX en junio de 1208 le reconoce el rango de villa. La ciudad se denominaba Crunia, nombre del que derivará la actual Coruña.

La Ciudad Vieja

Un recorrido por sus calles nos hace revivir las etapas de su historia y nos instala en los variados ritmos del palpitar de una ciudad medieval y barroca.

Esta urbe alta ocupa sólo una parte de la rocosa península coruñesa abrazada por el océano Atlántico. Una vez en ella, y desde lugares elevados como el jardín romántico de San Carlos, se aprecia la fuerte y amplia escultura del Magnus Portus Artabrorum romano.

Este jardín singular, levantado en un lugar prominente en el centro de una fortaleza elevada resguardada de los vientos, alberga el arca fúnebre del general inglés Sir John Moore, muerto por las tropas francesas que atacaron la ciudad en 1809. Relaciona de forma metafórica la tumba del héroe de la Batalla de Elviña con el siempre presente mar.

Esta sepultura sirve de inspiración a la gallega más universal, Rosalía de Castro, que le dedica los siguientes versos:

“¡Máis que fermosa e sin igual morada,
lle coupo en sorte ós teus mortales restos!

¡Quixera Dios que para ti non fora,
nobre extranxeiro, habitación allea!…”

 

La Ciudad Alta, más tarde llamada Ciudad Vieja, conserva las residencias y casonas más nobles de las familias aristocráticas, lo que le confiere un aire de distinción del que sus habitantes actuales, poderosos ejecutivos vinculados al mundo de la política y de la moda, se enorgullecen.

Entre ellas citar el palacio de los marqueses de San Martín de Hombreiro en la calle del Parrote, 14; la mansión familiar de la escritora coruñesa Doña Emilia Pardo BAzán, sede la la Real Academia Galega, en la calle Tabernas, 11; el palacio Cornide, frente a la plaza de Santa María, según la moda cortesana francesa del Luís XV; la casa donde vivió el matrimonio formado por Manuel Murguía y Rosalía de Castro con sus hijos, recordado en la fachada con una placa en Príncipe, 3; la mansión de los marqueses de Camarasa, hoy Gobierno Militar, donde pernoctó Carlos I al venir a la ciudad, en la calle Veeduría, 2.

Brigantium
Iglesia de Santiago
Convento de Santo Domíngo

Este asentamiento romano bautizado como Brigantium ha estado delimitado por unas amplias fortificaciones dentro de las cuales de desarrolló una población militar y administrativa. Aquí surgieron los antiguos gremios que todavía perduran en los nombres de las calles como Herrerías, Tinajas, Zapatería, Veeduría, Cortaduría…

Nuestra andadura comienza en la angosta calle de Santiago, junto a la iglesia románica del mismo nombre, el segundo monumento más antiguo de la ciudad después de la Torre de Hércules. A ella llegaban los peregrinos que, procedentes del Norte de Europa e Islas Británicas seguían la famosa y concurrida ruta marítima jacobea o Camino Inglés desde el siglo XIV al XVII.

En su antiguo atrio, presidido por una imagen ecuestre del Apóstol Santiago ataviado de caballero, tenían lugar las reuniones del Concejo de la Ciudad, celebradas a “son de campaña” durante los siglos XIV y XV. Si las malas condiciones meteorológicas lo exigían se trasladaban al convento de Santo Domingo. Este último alberga la capilla de la Virgen del Rosario patrona de la ciudad.

Esta dársena coruñesa también vio partir en el año 1803 a la expedición del ilustre médico Francisco Javier Balmis para llevar la vacuna de la viruela a América en la corbeta María Pita.

inculada al origen medieval de la ciudad surge la Colegiata de Santa María del Campo. Edificada en el siglo XIII, su portada principal está ornamentada con una Epifanía o Adoración de los Reyes simbolizando el largo camino que los viajeros han realizado para alcanzar estas tierras.

En el interior admiramos una anunciación gótica enraizada con la leyenda popular que narra que el mar cubrirá la ciudad hasta la altura del dedo índice del arcángel Gabriel. Amenaza neutralizada por la presencia en el templo de la imagen de la Virgen María apoyada sobre un león, que salva la ciudad.

En sus inmediaciones se encuentra el Museo de Arte Sacro, contenedor o cofre de la arqueta eucarística de plata donada por Doña María Ana de Neoburgo que pernoctó en esta urbe con motivo de su enlace matrimonial con el último Austria, el rey Carlos II, en 1690.

Un rincón especial lo forma el convento de las Bárbaras, cenobio e iglesia fundados en la Baja Edad Media bajo la advocación de Santa Bárbara, patrona de la ciudad en tiempos de tormenta. Formaban una comunidad femenina franciscana, que ingresa en la orden de Santa Clara en 1912. Este sereno y apacible lugar posee un relieve del Juicio Final con la representación del sol y la luna junto a San Miguel pesando las almas en la balanza.

Y llegamos a la plaza de la Harina, conocida hoy como plaza del General Azcárraga, ministro del gabinete de Cánovas del Castillo que reintegró a la ciudad su Capitanía General. La fuente del Deseo en el centro y la Capitanía General, palacio neoclásico construido en 1740 para ser la sede de la Audiencia y Capitanía General del Reino de Galicia, la ornamentan espléndidamente.

ste recorrido nos evoca históricas leyendas desde la figura imperial de Carlos I, que convoca las Cortes de Castilla de paso para Inglaterra en 1520 en iglesia de la Orden Tercera y el convento de San Francisco, hasta ilustres huéspedes como el futuro rey Felipe II, de viaje a las Islas Británicas en 1554 para contraer matrimonio con la reina María Tudor.

Eran tiempos de invasiones, como la del almirante inglés Sir Francis Drake que atacó con su navío el puerto y al que se enfrenta a María Pita, mujer del pueblo y vecina de la calle Herrerías 28, actual Casa Museo de María Pita; que con su valerosa defensa se convierte en la heroína local.

Los restos fortificados de aquel viejo recinto amurallado asoman hoy en la zona del Parrote con el bastión de San Carlos, el Castillo de San Antón, las tres Puertas (Parrote, el Clavo y San Miguel) y los paramentos a espaldas del Hospital Abente y Lago y parque del Rectorado —antigua sede de la Real Maestranza desde el siglo XVII y lugar de fabricación de armas para el ejército— actualmente ocupado por el Rectorado de la Universidad de A Coruña.






La Coruña, la ciudad donde nadie es forastero

Publicado por el Lunes, agosto 23rd, 2010 a las 18:38 pm






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